Pásate al LED, mejor luz por menos dinero

Los cambios en el mundo están acelerando su ritmo en las últimas décadas, y el ámbito de la electricidad no iba a suponer una excepción. Allá por 2012 la Unión Europea prohibió que se siguieran vendiendo las bombillas incandescentes, lo que impulsó a los comercializadores y a los fabricantes de bombillas a dar un giro de timón y a buscar nuevas alternativas. Estamos en el último lustro, por tanto, afrontando una nueva era lumínica y energética.

Es en este escenario coyuntural donde las luces LED están llamadas a ganar cada vez más protagonismo. Y es que son muchos los motivos para sumarse a esta ola. Debemos tener muy presente que las luces LED ofrecen mayor calidad por menos dinero. Se trata de un tipo de iluminación más segura que la tradicional, ya que, al carecer de tungsteno y de mercurio, es menos contaminante; también es capaz de reducir las emisiones de dióxido de carbono en un ochenta por ciento aproximadamente.

Las luces LED tienen una mayor duración, ya que pueden aguantar hasta 45 000 horas con un mantenimiento mínimo, lo que, si las encendiésemos una media de ocho horas al día, supondría contar con ellas por más de quince años. A diferencia de lo que ocurría con las bombillas incandescentes, el ochenta por ciento de la energía que consume una luz LED se convierte en luz, ya que no podemos dejar pasar por alto que no genera calor, de manera que tampoco quema.

Por consiguiente, el consumo de las LED es hasta un ochenta y cinco por ciento menos que el de las bombillas de toda la vida, lo que supone un muy importante ahorro de energía; a la hora de enfrentarnos a la factura de luz, descubriremos que estamos entrando en un proceso de economizar gastos, ya que estaremos ahorrando unos cincuenta euros en comparación con una luz incandescente y unos doscientos cincuenta euros en comparación con una luz halógena.

Por otro lado, las virtudes de las LED las hacen ser más fiables y resistentes, ya que pueden llegar a soportar temperaturas mucho más extremas que las bombillas incandescentes. Por su fuera poco, son capaces de aguantar mejor en condiciones de humedad y de resistir el envite de las vibraciones. El hecho de que disfruten de un sistema de encendido instantáneo es otro punto muy a su favor.

Entre sus características también podemos encontrar una óptima resistencia a un amplio número de ciclos, de modo que el hecho de que se apaguen y se enciendan apenas afectará a su rendimiento. Pero aparte de estas virtudes en su naturaleza y de su capacidad para aportar ahorro a los usuarios, no podemos tampoco olvidarnos de que las luces LED pueden llegar a reproducir los colores de una manera altamente fiel; para ello se valen de un índice cromático de ochenta sobre cien. Entre sus ventajas en relación con los colores, debemos resaltar también que cuentan con diferentes tonos de luz, de modo que pueden ajustarse a distintos ambientes y proyectar iluminación tanto fría como cálida.

Llegados a este punto, las preguntas se antoja del todo fácil: ¿por qué seguir sufriendo  con las bombillas tradicionales?, ¿por qué no dar el salto de una vez por todas a las ventajas que aportan las luces LED? Las respuestas son claras: lo mejor es atreverse y dar un salto a la modernidad, lo cual repercutirá de manera positiva en el usuario, que disfrutará de una iluminación de mayor calidad con unos gastos mucho menores. Mejor luz por menos dinero, el sueño de cualquier usuario de electricidad.

Y es que las LED han irrumpido para quedarse de manera definitiva en nuestras vidas. LED, acrónimo en inglés que, traducido, sería “diodo emisor de luz”, es la luz de moda, del futuro y del presente. Ofrecen un consumo más bajo, una mayor esperanza de vida a sus luces, unos tamaños más ajustados y reducidos, una menor contaminación, una eficiencia incuestionable, etc. Por tanto, todo son ventajas en torno a este modo vanguardista de iluminación.

Aunque en el mercado pueden ser más costosas que las luces de bajo consumo, que son otras de las luces más en boga y más recomendables, a la larga las LED traen más cuenta al usuario, ya que son más rentables y económicas. Podemos encontrar muy diversos tipos de iluminación LED, desde luces con casquillo hasta aparatos más complejos y sofisticados. No obstante, existe una amplia gama de colores y de potencias dentro de las propias LED, por lo que la elección dependerá siempre del gusto del cliente y de las características de los espacios en los que vayan a colocarse. Lo que queda más que claro a estas alturas es que quien no quiera disfrutar de una mejor iluminación es porque no quiere, ya que las LED aportan todas las ventajas y virtudes.

¿Para qué necesito un boletín eléctrico?

En realidad, cuando hablamos del boletín eléctrico estamos refiriéndonos al certificado de instalación eléctrica, también conocido como el CIE. Se trata del documento capaz de certificar que la instalación eléctrica de un punto de suministro, bien sea de un negocio o de una casa, se encuentra en un estado óptimo y cumple además con las medidas de seguridad pertinentes para acceder a la energía.

El boletín eléctrico es una especie de espejo de las características eléctricas del propio inmueble. Tal es así, que se encarga de recoger el tipo de instalación, la potencia instalada y el máximo admisible, el esquema unifilar y el plano de la propia instalación en el que se ubican todos los elementos. No hay que dejar pasar por alto el hecho de que el CIE es del todo necesario para altas de suministro o para llevar a cabo el cambio de potencia, ya que juega un papel crucial en estas gestiones. Será un instalador autorizado el que podrá facilitar el boletín eléctrico. Por lo general, su precio suele andar entre los cuarenta y los sesenta euros.

Y es que el boletín eléctrico resulta fundamental para cerciorarse de que la instalación cumple con todas las normativas que se encuentran vigentes. Como comentamos, será esencial tenerlo a la hora de dar de alta la electricidad por primera vez, ya que hará falta como consecuencia de que nunca hubo suministro de luz de manera previa. También se requerirá este documento en muchas otras situaciones.

En el caso de que se desee un aumento de potencia eléctrica y el propio término de potencia vaya a situarse por encima del máximo admisible, será un requisito imprescindible contar con el CIE. También será de utilidad a la hora de llevar a cabo una modificación de la instalación eléctrica, pues siempre que vayan a incorporarse cambios en la instalación se precisa de un nuevo certificado.

No podemos olvidar que el boletín eléctrico tiene una duración de veinte años, momento a partir del cual entra en caducidad. En función de la clase de vivienda y de sus características, se necesitará o no el certificado de instalación eléctrica. Como comentábamos más arriba, para lograr hacerse con el CIE es indispensable que un especialista, un técnico o un experto autorizado en el campo de la electricidad se encargue de tramitar el documento.

Y es que, lejos de lo que tal vez a priori pueda pensar alguien que no está sumergido a fondo en el universo de la electricidad, resulta muy importante contar con el boletín eléctrico. Este documento garantiza y verifica que la instalación eléctrica de una vivienda o de un espacio físico para negocios se encuentra en un perfecto estado. Será el consumidor el que, con anterioridad, deberá haber contratado al instalador autorizado para que expida el certificado.

El usuario se dará de verdad cuenta de la valía que tiene el CIE en los momentos en los que tenga que llevar a cabo una serie de trámites con la compañía energética. Al aumentar la potencia contratada una vez que vaya a rebasar el término admisible o a en las propias altas de electricidad para los lugares que carecían de suministro de forma previa, el comprador o el inquilino de la vivienda o el negocio tendrá que tener en su posesión el certificado de electricidad; si no se tiene pero se necesita con urgencia, podrá ser la propia compañía comercializadora la que se ponga en contacto directo con el solicitante.

Como no podía ser de otra forma, tenemos que tener presente que el boletín eléctrico lo necesitará la distribuidora de la zona, ya que es la que se ocupa de facilitar el suministro de luz a la casa o al habitáculo físico, de manera independiente a cuál sea en realidad la compañía de energía con la que se haya acordado el contrato. Otra de las cosas que debemos tener muy claras es que el CIE es obligatorio y se necesita sí o sí al acceder a una vivienda nueva al cien por cien; en el caso de que los inquilinos se desplacen a una vivienda de segunda ocupación que ya haya tenido suministro eléctrico, no hará falta contar con el boletín eléctrico, salvo en el supuesto de que el propio CIE ya haya superado los veinte años de vigencia de los que disfruta.

Y es que el universo de la electricidad puede llegar a ser muy complejo y sorprendente para un usuario sin preparación en la materia. Por ello es conveniente dejarse asesorar por expertos y especialistas del sector, quienes siempre sabrán todos los entresijos de la electricidad para las viviendas. El boletín eléctrico puede ser un verdadero misterio para los inquilinos que no hayan oído antes hablar de él, pero, como hemos ido comentando, se trata de un documento a tener siempre muy en cuenta.

Cómo funciona la electricidad de mi casa

Resulta de una importancia vital saber cómo funciona toda la instalación eléctrica de nuestra vivienda. Y es que en el día a día vivimos como si la luz y la energía eléctrica nos llegaran por arte de magia. Como resulta obvio, hay mucho trabajo detrás para que podamos disfrutar de las mejores comodidades. Sin la ayuda de la red eléctrica no podríamos llevar a cabo buena parte de las tareas domésticas que desarrollamos a diario.

Como no podía ser de otra manera, llegará el momento en el que necesitemos conocer el máximo de información acerca de la electricidad en nuestra casa, ya sea porque hay que cambiar la instalación, porque se ha producido algún problema técnico de gran importancia o porque tengamos decidido afrontar un antes y un después en el pago de la factura de la luz.

Tampoco podemos dejar pasar por el alto el hecho de cómo llega la electricidad hasta el salón de nuestra vivienda. Son las redes de distribución las que se encargan de repartir el suministro a través de los postes de energía eléctrica; más tarde son los transformadores los que se ocupan de recibir la electricidad, y a ellos se conectan las casas merced a una acometida que va hasta el centro de medición. Es cuando solicitamos que un aparato se encienda cuando la energía se presta a circular y a entrar por la fase de los equipos. No hay que obviar tampoco que la energía no desaparece, sino que se transforma.

Son las centrales, bien sean térmicas, hidráulicas, nucleares o de cualquier otra índole, las que se encargan de producir las energía eléctrica; desde este primer periodo, la energía va a los edificios por medio de líneas de alta tensión y también de media tensión, las cuales conectan con subestaciones de transformación que se ocupan de que la electricidad se convierta en corriente de tensión baja.

Los edificios se conectan a la red de distribución pública  merced a la labor que llevan a cabo las instalaciones de enlace. Luego el cableado logra llevar la electricidad que portan los postes de baja tensión hasta las viviendas, de modo que son los contadores de las casas los responsables de ir vigilando el consumo de energía eléctrica que va entrando en cada momento.

Una vez que el edificio ya ha recibido la electricidad, se abre un nuevo escenario complejo donde la energía tiene que moverse. Es aquí donde el cuadro eléctrico acapara buena parte de la importancia de la instalación eléctrica; es quien se ocupa de regular la potencia máxima de consumo de la vivienda y de velar por que la instalación no sea víctima de cortocircuitos y sobrecargas.

Centrados de lleno en el funcionamiento de la electricidad de nuestra vivienda, debemos pasar a desmenuzar la naturaleza del propio cuadro eléctrico, el cual está formado por piezas esenciales: los pequeños interruptores automáticos son los responsables de dejar pasar la corriente o de cortar su paso a los distintos circuitos de una instalación; el interruptor general automático cuida la instalación, de manera que lucha para evitar que el circuito se sobrecargue o se caliente y para impedir que la potencia que se consume rebase los límites fijados previamente en la instalación; el interruptor diferencial se encarga de desconectar la instalación eléctrica en el momento en el que haya un escape de corriente, por lo que los inquilinos tienen por seguro que quedarán a salvo; el interruptor de control de potencia vigila que el consumo de las personas de la casa no sobrepase la potencia que se contrató.

En la vivienda es normal encontrar distintos circuitos eléctricos, cada uno centrado en un determinado área. Así, no es extraño hallar uno o varios circuitos de alumbrado, un circuito para la calefacción eléctrica, un circuito para horno y para cocina, un circuito para el resto de los electrodomésticos de la vivienda, un circuito para otros aparatos electrónicos de uso doméstico. Serán los planos de la casa los que servirán para tener clara la idea de dónde va cada circuito que forma parte de la instalación.

Resulta esencial equipar la vivienda con sistemas de protección como fusibles, ya que evitarán muchos problemas de mayor envergadura; prevenir es la mejor acción frente a las amenazas de las averías eléctricas. También es importante tener en cuenta todas las normas referentes a las instalaciones eléctricas en viviendas, las cuales vienen especificadas en el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión.

La distribución y colocación de los distintos interruptores por la casa determinará el enfoque que el usuario quiere dar a la electricidad en su propio hogar. También los enchufes tendrán que ser tenidos en cuenta. Y es que hay que analizar muy bien cómo queremos que se comporte la electricidad en los cuartos de baños, las habitaciones, la cocina y los demás salones de la casa.

Conoce tus sistemas de protección de electricidad

Ante la amenaza que supone que muchos de los dispositivos y mecanismos de electricidad puedan sufrir averías de mayor o menor importancia, no podemos dejar pasar por alto el papel que juegan algunos de los sistemas de protección eléctricos más esenciales. En este sentido, viene bien conocer un poco mejor la función que llevan a cabo cada uno de estos elementos, siempre pensados para desempeñar un rol protector frente a las anomalías técnicas de la instalación eléctrica.

Los diferenciales son piezas muy importantes, por lo que haríamos bien en apreciar su trascendencia en prevenir problemas y contratiempos. Y es que el interruptor diferencial es un sistema de protección automático que se colocar en el cuadro principal de una instalación de electricidad, con la tarea a cumplir de proteger a las personas de contactos directos y de evitar que se produzcan derivaciones a la tierra.

Estos diferenciales pueden ser trifásicos o monofásicos; además, tienen que soportar una potencia que se sitúa entre los 230 y los 400 voltios. Por lo general, pueden ser atravesados por una cantidad de amperios que se encuentra por debajo de los 30. El tester es una de las piezas más importantes del diferencial, ya que se encarga de corroborar que el comportamiento del diferencial es el adecuado y de que no se producen anomalías técnicas.

Por su parte, el rol del fusible también se antoja fundamental, pues es el soporte que se sacrificará por el resto de la instalación para prevenir problemas mayores. Se trata de un dispositivo compuesto por un filamento metálico de bajo punto de fusión y por un soporte, el cual se intercala en uno de los puntos de la propia instalación eléctrica para que se termine fundiendo, siempre en el caso de que la intensidad de corriente se dispare hasta valores que pongan en peligro la integridad de los conductores.

De este modo, los fusibles se convierten en mecanismos de una importancia enorme para hacer frente a la amenaza de los incendios o de los calentamientos de la red eléctrica. Bajo ningún concepto hay que dejar pasar por alto la necesidad de contar con sistemas de protección eficaces en las distintas instalaciones eléctricas. Así, los cortocircuitos fusibles se ocupan de cortar por completo el circuito eléctrico cuando la corriente eléctrica que los atraviesa sube hasta valores demasiado altos.

Por su parte, en lo que se refiere a la labor del , tenemos que hacer hincapié en su capacidad para detectar todas aquellos niveles de intensidad que no sean admisibles. Y es que se trata de un dispositivo de protección que funciona dentro de una cadena de órdenes, de ahí que precise del apoyo y del complemento de otros elementos que se encarguen de llevar a cabo la desconexión de los receptores.

Por tanto, debemos tener claro que, aunque es de una trascendencia vital en la protección de la instalación, el relé térmico no puede ser capaz de neutralizar la avería que se produzca por sí solo. Por lo general, puede emplearse una lámpara de señalización al cerrar el propio circuito, de modo que se señale que el relé térmico ha intervenido a causa de una sobre intensidad digna de tener en cuenta. Es por eso por lo que estos relés tienen fama de actuar con gran eficacia a la hora de prevenir problemas mucho más complejos.

No podemos dejar de citar la tarea que lleva a cabo el interruptor magnetotérmico. Este dispositivo electromecánico cuenta con capacidad por detectar los cortocircuitos potenciales y los niveles elevados de intensidad, ante los que actuará cortando de raíz y por sí mismo estas manifestaciones. En el caso de que se produzca una desconexión por cortocircuito, el interruptor intervendrá por principio de funcionamiento magnético, es decir, por medio de la fuerza de un sistema de palancas que abrirá el contacto móvil, siempre gracias al trabajo de una bobina eléctrica. En el caso de que se produzca una desconexión por sobrecarga, el interruptor intervendrá por principio de funcionamiento térmico.

También son dignos de mención los seccionadores, que son dispositivos mecánicos que se ocupan de conectar y desconectar la instalación, de manera que hacen posible que se puedan cambiar las conexiones del circuito. Así, hay elementos de la red eléctrica que puedan aislarse sin ningún tipo de problema. No debemos olvidar que hay que cortar la corriente del circuito previamente a hacer uso de los seccionadores.

Como no podía ser de otra forma, los sistemas de protección de electricidad desempeñan un papel crucial a la hora de prevenir posibles accidentes en la instalación o posibles incendios. Los electricistas y expertos del sector podrán dar a los usuarios del suministro eléctrico las mejores recomendaciones acerca de qué dispositivo se adapta mejor a sus instalaciones. Lo que está claro es que hay que estar bien protegidos en todos los casos.

Cuáles son las principales averías eléctricas

Muchos son los problemas que pueden terminar afectando al buen estado de una instalación eléctrica, de ahí que no esté de más saber a qué tipo de anomalías podemos enfrentarnos. Estos contratiempos serán especialmente molestos cuando se produzcan en la propia vivienda del usuario del suministro de electricidad. Como no podía ser de otra forma, lo más conveniente en cada escenario será buscar la solución más rápida y eficiente. Será fundamental detectar cuándo existe una avería, algo que, en muchas ocasiones, es fácil de hacer.

La sobreintensidad es una de las adversidades más comunes con las que podemos llegar a toparnos; se trata de una intensidad que se sitúa por encima de la nominal. En este caso, la corriente puede incrementarse hasta unos límites que acaben rebasando los niveles de corriente nominal; el resultado será una sobrecarga, por lo que resulta muy recomendable estar protegidos frente a ella. Los fusibles y los interruptores magnetotérmicos y electromagnéticos son unas buenas alternativas frente a esta problemática, que puede conllevar incluso cortocircuitos.

Precisamente, citaremos ahora los cortocircuitos, otra de las principales averías eléctricas que suelen manifestarse en una instalación. Se trata de un problema derivado de la conexión entre dos puntos de un circuito que tienen entre ellos una diferencia de potencial. Estos contratiempos deben ser resueltos en un tiempo menor a los cinco segundos, ya que, de lo contrario, el escenario se volverá muy grave y adverso. La mejor protección frente a esta amenaza la ofrecerán los interruptores electromagnéticos, los fusibles y los seccionadores.

Otra avería que puede afectar a los usuarios de la red eléctrica es la que se lleve a cabo a raíz del contacto directo entre personas y partes activas de la propia instalación eléctrica. En esta situación, lo más conveniente será echar mano de mecanismos de protección como pudieran ser los aislantes de las partes activas del circuito; la habilitación de una distancia de seguridad a través de obstáculos y barreras también puede frenar este problema.

Por su parte, el contacto indirecto puede ser otro de los problemas a tener en cuenta. Los individuos pueden llegar a entrar en contacto con masas que estén en tensión a causa de un infortunio o de un accidente transitorio. Esto suele ocurrir con las máquinas eléctricas y sus carcasas. Para protegernos de esta amenaza, tal vez lo más acertado sería combinar la alerta del interruptor diferencial con las propias masas de tierra.

También habrá que tener muy en cuenta que existen una serie de perturbaciones que pueden ser consideradas como averías importantes y muy frecuentes. Las sobretensiones se basan en dificultades derivadas de tensiones que están por encima del valor máximo que deberían tener dos puntos localizados de una instalación eléctrica; los relés de protección son la mejor receta para intentar combatir esta amenaza. En lo que se refiere a los subtensiones, debemos saber que se trata de contratiempos donde la tensión se sitúa por debajo de la tensión nominal del propio circuito que se encuentra en funcionamiento; los relés de protección también serán ideales para luchar contra las subtensiones.

En casa pueden producirse muy diversas averías; algunas son más fáciles de detectar que otras. Por ejemplo, no resulta nada sencillo conocer que se ha producido una avería de diferencial. En el caso de que se produjera, lo primero que habría que hacer sería descubrir en qué circuito se produce el salto de diferencial, para lo que sería necesario desconectar todos los circuitos; habría que evaluar también si el salto se lleva a cabo con enchufes, con alumbrado, con línea de electrodomésticos o con otro estímulo accidental.

Hay otras averías cotidianas y de menor envergadura que no deberemos descuidar ni dejar pasar por alto; hay veces en las que un contratiempo muy menor puede acabar agravándose. Y es que podemos hallar contratiempos eléctricos en los circuitos de alumbrado, en el voltaje de las bombillas, en los cables de alimentación, en el estado de los interruptores generales de alumbrado, en lámparas que se funden, en bornes que se estropean, en luces que se comportan de manera defectuosa, en alambres rotos o desconectados, en conexiones deterioradas, etc. Estos son sólo algunos ejemplos de cómo la electricidad puede llegar a jugarnos malas pasadas.

En cualquier caso, ante todas estas averías potenciales que hemos ido citando, lo más aconsejables sería solicitar ayuda profesional de primera mano. Hay eléctricos y expertos del universo de la electricidad que sabrán cómo lidiar con cada uno de los problemas que se han producido. Son muchos los especialistas y las empresas que pueden dar al cliente el mejor asesoramiento y el mejor de los servicios técnicos. No hay que dejar pasar por alto que la electricidad es algo complejo y delicado, ya que, si no se la toma en serio, puede dar lugar a incendios o a situaciones muy delicadas.